24 jun. 2017

Tapiola, la joya racionalista que fusionó la Ciudad-Jardín y la Ciudad-Funcional en Helsinki

Tapiola nació como una ciudad pensada para sus habitantes. Imagen del centro urbano.
Tras la Segunda Guerra Mundial, Europa se enfrentó a situaciones inéditas en el campo de la arquitectura y del urbanismo que impulsarían la reflexión para buscar un mundo nuevo que emergiera de los escombros del anterior.
Uno de los caminos explorados fue la construcción de núcleos-satélite, más o menos vinculados a la metrópoli, que partiendo de las ideas de Ciudad-Jardín, recogían los logros del Funcionalismo. Entre los ejemplos destacan las ciudades-satélite de los países nórdicos, particularmente las propuestas para Estocolmo o la construcción de Tapiola, la nueva ciudad que nació en el entorno de Helsinki en la década de 1950.
Tapiola sería una aportación muy singular del pensamiento urbano del norte de Europa para ese nuevo hábitat que se estaba soñando, y su realización contaría con algunos de los arquitectos más reconocidos de Finlandia como Alvar Aalto, Aarne Ervi, Viljo Revell, Pentti Ahola, Kaija y Heikki Siren, Reima Pietilä o Aarno Ruusuvuori.

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Tras la Segunda Guerra Mundial, Europa se enfrentó a situaciones inéditas en el campo de la arquitectura y del urbanismo, a las que ya nos aproximamos en un artículo anterior sobre la década de 1950. Entonces comentamos como el recuerdo del horror de la contienda espoleó la reflexión para buscar un mundo nuevo que debía emerger de los escombros del anterior.
Durante esos primeros años de la posguerra se produciría una transición desde el más absoluto de los pesimismos hacia el nacimiento de una nueva esperanza, asentada en teorías y nuevos modelos urbanos. Uno de los caminos explorados fue la construcción de núcleos-satélite, más o menos vinculados a la metrópoli, que partiendo de las ideas de Ciudad-Jardín, recogían los logros del Funcionalismo y que fueron concretándose, sobre todo, en las New Towns británicas, en las ciudades-satélite de los países nórdicos o en las nuevas ciudades del otro lado del Telón de Acero (como fue el Nuevo Belgrado).
Entre las ciudades-satélite planteadas en los países nórdicos, destacarían las propuestas para Estocolmo o la construcción de Tapiola, la nueva ciudad que nació en el entorno de Helsinki.
Tapiola se incorporaría al intenso debate de posguerra. La nueva ciudad se posicionaba con rotundidad respecto a muchos de los argumentos que se discutían entonces. Por ejemplo, en cuanto a la crítica que se estaba realizando contra la ortodoxia de los CIAM, reclamando la “humanización” del racionalismo; o sobre la búsqueda de una nueva relación entre arquitectura y naturaleza; o acerca de las fronteras entre lo privado y lo público, entre la privacidad y la comunidad, o entre la estandarización y la individualidad. Con todo, Tapiola sería una aportación muy singular del pensamiento urbano del norte de Europa para esa nueva ciudad que se estaba soñando.

Apunte sobre Finlandia y Helsinki.
Finlandia es un país peculiar. Lo es por su singularidad geográfica: situado en la Europa septentrional, es un extenso conjunto de bosques, que ocupan más del 75% de su territorio, y de lagos, ya que el 9,5% es agua. Estos datos, en un país relativamente grande (340.000 km2) pero poco poblado (unos 5,5, millones de habitantes, de los que 1,5 residen en el Área Metropolitana de Helsinki), revelan que la naturaleza forma parte esencial de su cultura. Otro rasgo de la idiosincrasia finlandesa es su errática historia, ya que estuvo sometido a suecos y rusos durante siglos, de manera que Finlandia no se constituiría como país independiente hasta el siglo XX. Esta subordinación ante sus poderosos vecinos no solo no conllevó su desaparición como pueblo, sino que iría potenciando su carácter frente al de los invasores. En la afirmación identitaria tendría un papel muy importante la existencia de un idioma propio, el finés, que desvinculado de las raíces indoeuropeas presenta un origen incierto. Con todo, Finlandia manifiesta una identidad nítida, que se manifiesta de forma muy especial en su hábitat, y concretamente en su arquitectura y en sus ciudades e incluso en el diseño de pequeños objetos donde se evidencia una imbricación muy profunda con la naturaleza.
[El término “finlandés” suele utilizarse para designar a todos los ciudadanos de Finlandia (incluso a los de habla sueca que son en torno al 6% de la población); mientras que la palabra “finés” se aplica a los que hablan la lengua finesa, y, en consecuencia, puede asignarse a ciertas comunidades que usan dicho idioma en Estonia o Rusia]
Golfo de Finlandia y ubicación de Helsinki.
Hasta el año 1150 no puede hablarse propiamente de historia ya que ese territorio estaba poblado por tribus dispersas de las que no se tienen demasiados datos y, además, estos resultan muy fragmentarios. Pero en esa fecha los suecos iniciaron una “cruzada” para cristianizar el suroeste finlandés, dando inicio al periodo conocido por la historia como “Finlandia sueca”. Los católicos suecos lograrían controlar esa región gracias a la fundación de varias ciudades, principalmente Åbo (la actual Turku, en finlandés) que actuaría como “capital” de los territorios conquistados. No obstante, el tipo de colonización sueca fue respetuosa con los nativos, de hecho, promovieron a los propios fineses para los altos cargos, miembros de la nobleza o a los obispos (una forma de conquista muy diferente a la que, por las mismas fechas ejerció la Orden Teutónica en la vecina región báltica, donde la población autóctona se convirtió en vasalla de la élite germana dominante).
En la misma época, también los rusos decidieron controlar el sureste finlandés con la misma excusa cristianizadora, aunque en este caso la iniciativa era de la iglesia ortodoxa. Partiendo de Novgorod se hicieron con el control de Carelia y especialmente del denominado Istmo de Carelia, un lugar en el que pronto surgirían fricciones entre suecos y rusos. Estos últimos fundarían la ciudad de Olonets (que sería sede del obispado ortodoxo) y, en el istmo, en 1293, Viborg, la antigua Viipuri en finés.
La organización administrativa del conjunto de su territorio llevó a los suecos a constituir el Ducado de Finlandia en 1353, que sería elevado al rango de Gran Ducado en 1581 (aunque ambos títulos eran posesión del rey de Suecia).
En aquel tiempo, el monarca deseaba potenciar la presencia sueca en el Golfo de Finlandia, que era un gran espacio comercial que se encontraba dominado por Reval, una próspera ciudad hanseática situada en la orilla meridional del Golfo (Reval es el nombre antiguo de la actual Tallin, la capital de Estonia). Pero Åbo era una ciudad de exterior al Golfo y, en consecuencia, se fundaría en 1550, en el centro de su costa septentrional, la ciudad de Helsingfors, que es la denominación sueca de Helsinki. El litoral norte del Golfo tiene un perfil muy disgregado, con numerosas islas pequeñas, penínsulas y bahías. Precisamente, en una de las penínsulas centrales (Vironniemi), se asentaría aquella Helsinki inicial, aunque no pasaría de ser una modesta ciudad comercial frente a la categoría de Åbo, que albergaba el poder político, religioso e incluso había sido dotada con una universidad.
Durante el siglo XVIII los conflictos entre suecos y rusos se incrementaron y el territorio finés sería su campo de batalla, siendo prácticamente devastado por las diferentes contiendas fronterizas entre los poderosos rivales. Hay que tener en cuenta que los rusos habían renovado su interés por esa región y por el Golfo, como demuestra la fundación en el final del mismo, junto al Istmo de Carelia, de San Petersburgo. Esta ciudad fue comenzada en 1703 y se convirtió en la capital rusa (desplazando a Moscú) en 1712. En cualquier caso, la historia reservaba un futuro muy diferente para ambos contendientes, porque mientras el gran Imperio Ruso consolidaría su crecimiento e influencia, Suecia iniciaría su repliegue. Este hecho se evidenciaría cuando, en 1809, los rusos invadieron los territorios fineses y los anexionaron a su imperio. Entonces arrancaría el periodo denominado por los historiadores “Finlandia rusa” (el zar Alejandro I se apropiaría del título de Gran Duque de Finlandia),
Helsinki en 1837 ya convertida en capital del Gran Ducado de Finlandia.
Una de las aspiraciones del zar era borrar cuanto antes la influencia sueca en aquella región y, entonces llegó la oportunidad para Helsinki, porque una de las primeras decisiones fue cambiar la ciudad principal de la región. Así, Åbo-Turku, que había ejercido el liderazgo de la zona durante el dominio sueco, fue desposeída de esa distinción y vería como le era otorgada a Helsinki. Con el rango adquirido, la nueva capital del Ducado prosperaría y crecería con rapidez, comenzando a colonizar los terrenos del entorno de la península original, y recibiendo las instituciones que requería su condición para convertirse en una auténtica capital (por supuesto políticas, pero también, por ejemplo, la universidad, que sería trasladada desde Turku). Esa emergente Helsinki se construiría principalmente con el estilo neoclásico que marcaba la cercana y esplendorosa San Petersburgo (que se mantendría como capital del Imperio Ruso hasta 1918). Además, se potenciaría el idioma finés frente al sueco, hasta entonces oficial. Estos gestos, sumados a la relativa autonomía de gobierno que gozaría el Gran Ducado, conseguirían desvanecer la influencia cultural sueca, pero despertarían la conciencia nacional que acabaría chocando con el autoritarismo del régimen zarista (que en respuesta a las reivindicaciones impondría el ruso como idioma de la administración o suprimiría el ejército finlandés en 1899). Las turbulencias políticas (aumentadas por la Revolución rusa de 1905) llevarían al enfrentamiento interno entre los partidarios de los bolcheviques unionistas y los defensores de la independencia. Finalmente, en 1917 se proclamó la independencia de la República de Finlandia (este año se celebra su primer centenario).
Arriba Helsinki en 1902 y debajo en 1932. El crecimiento obliga a ir colonizando el entorno de la península original.
Pero los inicios del nuevo país serían duros, sobre todo por el enfrentamiento continuo con la recién inaugurada Unión Soviética. Los conflictos por consensuar una frontera y el interés expansionista de la URSS (que ya se había asegurado el control de los países bálticos y fijaba su mirada en aquella Finlandia que consideraba suya) aumentarían la tensión durante la primera mitad del siglo XX.
Tras la Segunda Guerra Mundial, Finlandia pudo consolidarse, pero los soviéticos actuaron con bastante contundencia en la región fronteriza entre ambos estados (particularmente en el istmo de Carelia que había quedado integrado en la URSS y estaba poblado mayoritariamente por fineses). La medida más importante fue la expulsión de esa región de todos los finlandeses, que serían sustituidos por población rusa. El éxodo de más de cuatrocientos mil finlandeses, que se refugiaron en Finlandia, sumado al déficit residencial provocado por las destrucciones de la contienda, generaría un alarmante problema de carencia de viviendas. El país en general y Helsinki en particular (dado que fue el principal destino de la inmigración) tuvieron que acometer un programa de construcción urgente de viviendas para acoger a los nuevos habitantes. La ciudad duplicaría su población, pasando de tener 275.000 habitantes en 1944 a 525.600 en 1969. Tapiola sería una de las soluciones propuestas.
La bahía que separa Helsinki (a la derecha) de Tapiola (a la izquierda) en un plano actual. Debajo ubicación de Tapiola en la orilla oriental de la bahía, junto a Otaniemi.

Tapiola: el “bosque habitado”.
Tapiola es el “hogar de Tapio”, el dios de los bosques, uno de los protagonistas del Kalevala, la epopeya finlandesa que recopilaría en 1835 el poeta Elias Lönnrot a partir de los cantos populares y que se convertiría en uno de los pilares de la identidad del país. Así, bautizar a la nueva ciudad como Tapiola era toda una declaración de intenciones acerca de la relación entre el hábitat humano y la naturaleza, apostando por el “bosque habitado” como ideal para esa Arcadia feliz que buscaban los teóricos de la posguerra.
El lugar elegido se encontraba junto a la orilla occidental de la bahía Laajalahti, uno de los brazos de mar que se abren al Golfo de Finlandia, que cuenta con diversas islas en su interior y cuya ribera oriental forma parte de la península sobre la que se asentó inicialmente Helsinki. Ese heterogéneo conjunto de tierra y agua separa Tapiola de Helsinki. Hay que tener en cuenta que Tapiola no forma parte administrativamente de la capital (aunque se preveía que inicialmente fuera así y de hecho muchas de las infraestructuras de la nueva ciudad se construyeron siguiendo los estándares establecidos por Helsinki). Tapiola es un distrito de Espoo, una ciudad situada al oeste de la capital finlandesa y que forma conurbación con ella (integrada en el Área Metropolitana de Helsinki junto a la capital, Vantaa y Kauniainen).
La iniciativa de Tapiola fue de la Asuntosäätiö (Fundación de viviendas) una compañía sin ánimo de lucro creada en 1951 por la Federación Finlandesa de la Familia, varios sindicatos y alguna institución de beneficencia. Así pues, Tapiola fue promovida por una organización privada, aunque sus objetivos no fueran económicos, y careció del apoyo gubernamental habitual en las iniciativas públicas. Esta es una de las grandes diferencias entre Tapiola y las New Towns británicas o las nuevas ciudades suecas contemporáneas suyas. La Asuntosäätiö estuvo dirigida durante muchos años por Heikki von Hertzen (1913-1985), un personaje visionario que había impulsado la creación de esa compañía y era un ferviente defensor del modelo de Ciudad-Jardín. En 1946 había publicado un libro con el título “Koti vaiko kasarmi lapsillemme” (Hogares o barracones para nuestros hijos) en el que definía su pensamiento social y urbano y que sería la base conceptual para Tapiola. La nueva ciudad fue su primera realización y debía ser una utopía hecha realidad, el mejor lugar para vivir y contando con la mejor arquitectura (von Hertzen llamaría a los arquitectos más destacados del momento, algunos de los cuales eran jóvenes que comenzaban a despuntar). Tras Tapiola, Asuntosäätiö seguiría promoviendo nuevos desarrollos como Jyväskylä y Rovaniemi.
Heikki von Hertzen publicaría su pensamiento urbano y social en un libro titulado “Koti vaiko kasarmi lapsillemme” (Hogares o barracones para nuestros hijos)
El modelo de Ciudad-Jardín no era nuevo en la capital finlandesa. Ya en 1918, Eliel Saarinen había presentado su Plan para el Gran Helsinki incluyendo varias unidades que seguían esa inspiración inglesa (aunque no se realizarían) y, en la década de 1920 se desarrollaría Puu-Käpylä, el primer distrito de la capital que fue diseñado según esos criterios. Von Hertzen contrataría al arquitecto Otto-Iivari Meurman (1890-1994), otro convencido de la Ciudad-Jardín, quien realizaría la primera planificación de Hagalund Manor, que era el nombre de los terrenos que serían rebautizados como Tapiola (Meurman sería el primer catedrático de Urbanismo en Finlandia).
Propuesta original para Tapiola, desarrollada por Meurman.
El planteamiento inicial preveía el desarrollo de tres áreas (este, oeste y norte). Cada una de ellas dispondría de sus servicios propios (particularmente escuela y un pequeño centro) pero las tres convergerían en un centro mayor con servicios comerciales, culturales, institucionales y también con una iglesia.
Vista de Tapiola en sus primeros años.
Para Meurman, la preservación de la naturaleza era uno de los objetivos principales de la actuación y por ello reservó un 50% de los terrenos para parques, jardines y espacios boscosos. Destacados paisajistas finlandeses intervendrían en la definición de esas zonas verdes (como Nils Orento, Jussi Jännes o Carl-Johan Gottberg) y de esa colaboración surgirían parques como Leimuniitty o Sikkiniiity, piezas importantes en la identidad de Tapiola.
Sobre esa base “natural” irían emergiendo las propuestas arquitectónicas que debían proponer una gran variedad tipológica con el objetivo de alojar a todas las clases sociales y a personas de todas las edades. Los arquitectos que irían diseñando los diferentes edificios buscaron, además, que estos se convirtieran en referencias dentro de un entorno mayoritariamente verde. De hecho, los edificios multifamiliares fueron ubicados en las crestas topográficas mientras que las viviendas unifamiliares y los bloques de baja altura lo hacían en las laderas y las partes inferiores. Entre los arquitectos que diseñarían piezas para Tapiola estuvieron Alvar Aalto (1898-1976), Aarne Ervi (1910-1977), Viljo Revell (1910-1964), Pentti Ahola (1919-1972), Kaija Siren (1920-2001) y Heikki Siren (1918-2013), Reima Pietilä (1923-1993) o Aarno Ruusuvuori (1925-1992).
Planta e imagen de los apartamentos construidos en Tapiola por Alvar Aalto entre 1961 y 1967.

Propuesta de urbanización con casas patio para Tapiola de Pentti Ahola.

Propuesta para la zona de Suvikumpu de Reima Pietilä. Los bloques de alturas diferentes serpentean por el bosque.
Tapiola, como hemos dicho, no contaría con el apoyo público y las complicaciones de transporte desde la capital dificultarían su arranque, pero la decisión tomada en 1949 de trasladar la Universidad Tecnológica de Finlandia (Teknillinen korkeakoulu, TKK) hacia Otaniemi (junto a Tapiola) serviría de catalizador para el desarrollo de la nueva ciudad (la primera actividad universitaria se trasladaría en 1955 al nuevo campus diseñado por Alvar Aalto, quien además proyectaría el edificio principal y el pabellón deportivo).
Pero no solamente la planificación de la nueva ciudad mostraría esa utopía urbana desde el punto de vista finlandés, también la arquitectura expondría el ideario racionalista vigente en aquellos años. No obstante, la larga duración de los procesos urbanos hizo que acabara manifestándose la evolución de las ideas urbanísticas durante su construcción.
Plano de Tapiola: la línea grueso continua define la delimitación actual, la discontinua la ciudad jardín construida por Asuntosäätiö, la línea fina continua, el centro. La trama gris identifica el núcleo inicial de Tapiola (el sector oriental)
De hecho, el barrio norte, el último en planificarse, lo hizo siguiendo un modelo distinto al de las primeras etapas.
De los tres distritos iniciales de Tapiola, el primero en construirse fue el sector oriental, iniciado en 1953 y que originalmente comprendía Itäkartano y Otsolahti. Es el que refleja con mayor pureza las ideas iniciales. A finales de ese mismo año llegaron sus primeros habitantes.
La planificación del sector occidental comenzó en 1955, encargándose la labor a un equipo de diversos arquitectos que desarrollarían cada uno una zona. El resultado sería un sector algo más denso que el oriental y que estaría provisto de su propio centro, así como de espacios para el trabajo. Unas de las construcciones más conocidas de este sector serían las cuatro torres Tornitaso, diseñadas por Viljo Revellin, que emergen en la cumbre de la colina más alta de todo el entorno de Tapiola.
El sector norte, que comprende Aarnivalkea, Pohjankulma y Keijuniitty, se desarrollaría durante la década de 1960. Aarnivalkea se desarrollaría según los criterios originales pero los otros dos serían objeto de un concurso en 1958, que sería ganado por Pentti Ahola. La filosofía de estos sería bastante diferente a la inicial. La planificación fue más sistemática y el contraste entre lo construido y el espacio libre era más nítido. Las edificaciones se agruparon formando conjuntos más densos y el viario siguió una retícula. No obstante, se mantendrían cuestiones clave, como la baja altura de los edificios, su diversidad tipológica (en torres y bloques) y una fuerte presencia de zonas verdes y de recreo, así como muchos paseos peatonales o para bicicletas.

Tapiola en sus inicios, en primer plano la Torre de Aarne Ervi identificando el centro y al fondo las cuatro torres Tornitaso de Viljo Revellin.

Centro de Tapiola en la actualidad con la emblemática Torre de Aarne Ervi y el Centro Cultural Espoo de Arto Sipinen.
El centro de Tapiola es el producto de dos momentos diferentes y por lo tanto de dos filosofías distintas. La parte más antigua, la septentrional, se basó en la planificación establecida por Aarne Ervi, quien ganó el concurso con ese fin celebrado en 1954. El plan preveía una gran lámina de agua (aprovechando una antigua cantera preexistente) alrededor de la cual se ubicarían los principales edificios: el Centro de Negocios, la Torre Central, la Iglesia o la piscina que irían surgiendo a lo largo de los años, incluyendo el relativamente reciente Centro Cultural Espoo diseñado en 1989 por Arto Sipinen en el lugar reservado inicialmente para un teatro. En las proximidades se construiría el Edificio WeeGee (Aarno Ruusuvuori, 1964-1967) que acoge varios museos como el nuevo Museo de Arte Moderno de Espoo (EMMA, Espoon modernin taiteen museo), abierto en 2006. La parte meridional del diseño de Aarne Ervi cambiaría notablemente ya que fue construida principalmente en las décadas de 1970 y 1980 con edificios más altos. Este barrio sur, que no estaba en los planteamientos iniciales completaría Tapiola.
Plano actual de Tapiola y Otaniemi.

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